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La violencia contra las mujeres no solo se expresa en agresiones físicas o psicológicas. También existe una forma de violencia silenciosa, la económica

* Combatir la violencia contra las mujeres significa garantizarles herramientas para su autonomía económica
Redacción
 “Hoy traigo a esta tribuna dos iniciativas que parten de una idea fundamental: no puede haber libertad plena para las mujeres si no existe autonomía económica.
 
La violencia contra las mujeres no solo se expresa en agresiones físicas o psicológicas. También existe una forma de violencia silenciosa, cotidiana y profundamente estructural: la violencia económica.
 
Esta violencia ocurre cuando a una mujer se le limita el acceso al trabajo, cuando se le impide generar ingresos propios o cuando su supervivencia depende económicamente de alguien más.
 
Y cuando una mujer no tiene independencia económica, muchas veces tampoco tiene la posibilidad real de salir de un entorno de violencia”.
 
Lo anterior fue señalado por la diputada y coordinadora de la Asociación Parlamentaria Mujeres por el Comercio Feminista e Incluyente, Diana Sánchez Barrios al presentar un Proyecto de Decreto por el que se adiciona una Fracción XV al  Artículo 2 de la Ley de Economía Circular de la Ciudad de México, en  materia de inclusión de la diversidad sexual y de perspectiva de género  en el marco de la economía circular capitalina
 
De acuerdo a lo anterior, dijo la representante popular “combatir la violencia contra las mujeres también significa garantizarles herramientas para su autonomía económica.
 
Las mujeres sostienen gran parte de la economía popular de nuestra ciudad. Son comerciantes, artesanas, trabajadoras del espacio público, emprendedoras y cooperativistas. Muchas veces lo hacen con ingresos inestables, sin acceso a financiamiento y enfrentando discriminación estructural”.
 
Asimismo, agregó “esta realidad se vuelve aún más dura para quienes enfrentan múltiples desigualdades: mujeres en situación de pobreza, adultas mayores, señoras con discapacidad o de la diversidad sexual y de género.
 
Por eso nuestras leyes deben responder a esta realidad social.
 
Sin duda, la primera iniciativa fortalece el fomento cooperativo como una herramienta para combatir la violencia económica”
 
Por otro lado, agregó que las cooperativas representan una forma solidaria y democrática de organización del trabajo, pero además permiten generar ingresos propios, fortalecer redes comunitarias y construir autonomía económica para mujeres en situación de vulnerabilidad.
 
Por ello la representante popular propuso  que el Gobierno de la Ciudad impulse cooperativas integradas por mujeres y grupos históricamente excluidos, como una estrategia para prevenir y atender la violencia económica
 
Y se preguntó ¿Cómo lo proponemos?
 
“Fácil, respondió, generando información estadística desagregada por sexo y género sobre la participación en cooperativas;
 
-Diseñando programas de capacitación y formación en economía social dirigidos a grupos vulnerables y fortaleciendo la coordinación con la Secretaría de las Mujeres para identificar y atender casos de violencia económica en el ámbito productivo”.
 
Al hablar sobre la Segunda Iniciativa comentó que se incorpora la perspectiva de género y diversidad sexual en la Ley de Economía Circular de la capital.
 
Y agregó “la economía del futuro debe ser sustentable, pero también debe ser justa. Por eso proponemos que las políticas de economía circular incorporen explícitamente la perspectiva de género y diversidad, para que sus beneficios lleguen a todas las personas.
 
Dejó en claro que dichas iniciativas buscan construir una ciudad más justa, donde las mujeres en toda su diversidad, tengan acceso real al trabajo digno, a oportunidades económicas y a una vida libre de violencia.
 
Concluyó diciendo “Porque cuando las mujeres tienen autonomía económica, no solo cambia su vida: cambia toda la sociedad”.
 

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